La Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) documentó 38 agresiones contra periodistas y medios independientes de Nicaragua durante el tercer trimestre de 2026, en un escenario marcado por amenazas, exilio y ataques digitales. El informe, publicado el 13 de octubre, sostiene que la ofensiva trasciende las fronteras y golpea también a comunicadores que ya salieron del país y a sus familiares.
- Total documentado: 38 agresiones en el tercer trimestre de 2026, con 6 casos en julio, 18 en agosto y 14 en septiembre.
- Tipo de ataques: 33 agresiones verbales, escritas y digitales; tres desplazamientos forzados y dos casos de violencia mediante tecnologías digitales.
- Responsables: el 87 % de los casos fue atribuido a actores no estatales, tres a actores estatales y dos quedaron sin responsables identificados.
- Exilio: con los tres nuevos desplazamientos, al menos 313 periodistas han salido del país desde 2018.
Un trimestre con la mira en el entorno digital
Del total de hechos registrados, 33 fueron agresiones verbales, escritas y digitales, tres correspondieron a desplazamientos forzados y dos a violencia ejercida mediante tecnologías digitales. La distribución mensual muestra una escalada sostenida: seis denuncias en julio, 18 en agosto y 14 en septiembre.
La mayoría de los ataques se concentró en redes sociales y espacios digitales, donde circularon nombres de comunicadores, acusaciones contra medios independientes y referencias a la situación migratoria de periodistas radicados en Costa Rica. FLED también registró vigilancias en viviendas de familiares y seguimientos a perfiles personales y páginas informativas.
El 87 % de los casos fue atribuido a actores no estatales, mientras que tres se vincularon a actores estatales y dos quedaron sin responsables identificados. La organización advirtió que los ataques comparten rasgos con los de perfiles y grupos afines al oficialismo: insultos, burlas, descalificaciones y mensajes de respaldo a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Víctimas, subregistro y vigilancia a familiares
El 95 % de las víctimas fueron personas naturales: 36 casos afectaron directamente a periodistas y dos a personas jurídicas, en particular medios cuyas plataformas o canales de difusión sufrieron censura. FLED advirtió además de un subregistro, porque parte de las víctimas evita denunciar por temor a nuevas represalias.
Una periodista exiliada relató que personas identificadas por su familia como agentes de Inteligencia de la Policía visitaron a sus parientes durante casi dos semanas para averiguar su ubicación. Esas visitas generaron temor entre familiares y vecinos, según su testimonio.
Los medios que operan desde el exterior tampoco quedaron al margen. DaríoMedios denunció que un ataque registrado el 11 de agosto suspendió temporalmente su canal de YouTube, acompañado de intentos reiterados de ingresar a su sitio web. Los desplazamientos forzados, el cierre temporal de cuentas personales y el aumento de la presión sobre quienes publican desde el extranjero fueron las consecuencias inmediatas de esa dinámica.
Medios clausurados y refugio sin respuestas
El contexto es el de un país donde al menos 56 medios de comunicación fueron clausurados, de acuerdo con datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos citados por FLED. Ese organismo sostuvo en agosto que los medios no alineados con el Gobierno solo pueden operar desde el exilio.
A la persecución se suma la situación de los periodistas refugiados en Costa Rica, que enfrentan demoras en las resoluciones de sus solicitudes de refugio. Esa demora les impide acceder a empleos, becas y apoyos económicos. Durante el trimestre, al menos 14 periodistas exiliados se quedaron sin trabajo.
El informe de FLED deja en evidencia que la ofensiva contra la prensa nicaragüense combina el hostigamiento digital cotidiano con medidas estructurales, como el cierre de medios y el exilio masivo de comunicadores. Con 313 periodistas fuera del país desde 2018 y una cifra de agresiones que se mantiene alta trimestre a trimestre, las condiciones para ejercer el periodismo independiente siguen dependiendo, en buena medida, de plataformas operadas desde el exterior. El propio subregistro reconocido por la organización sugiere que el universo real de ataques podría ser mayor al documentado.