La actividad económica de Nicaragua registró una expansión acumulada del 3.6% al cierre del primer semestre de 2026, de acuerdo con el más reciente informe del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) divulgado por el Banco Central de Nicaragua (BCN). El indicador reveló una variación interanual del 1.8% durante el mes de junio, lo que consolida una tasa de crecimiento promedio anual del 4.9% en el aparato productivo nacional.
Sectores con mayor dinamismo en la primera mitad del año
El ritmo positivo de la economía nicaragüense estuvo impulsado fundamentalmente por el desempeño sobresaliente del sector de servicios y actividades básicas. Según los datos oficiales difundidos por la agencia EFE, el rubro de energía y agua lideró las subidas con un incremento interanual del 17.9%, seguido de cerca por el sector de la construcción, que avanzó un 11.3% gracias a proyectos de infraestructura y edificación.
Otros segmentos que mostraron una aceleración notable durante el período fueron:
- Hoteles y restaurantes: experimentó un repunte del 8.6%, sostenido por la actividad turística y el consumo interno.
- Sector pecuario: creció un 7.8%, impulsado por mayores niveles de matanza vacuna, porcina y avícola.
- Transporte y telecomunicaciones: registró una variación positiva del 6.8%.
- Comercio y otros servicios: se expandieron un 4.9% y 6.8% respectivamente.
El Índice Mensual de Actividad Económica mide la evolución de los principales diecisiete sectores productivos de Nicaragua, constituyendo una herramienta clave para la toma de decisiones empresariales y la inversión.
Contracciones clave en minería y manufactura
Pese a la trayectoria favorable general, el reporte oficial expuso un comportamiento dispar entre las diferentes ramas económicas. Tal como analizó el diario La Prensa, casi la mitad de los sectores relevados enfrentaron retrocesos en junio, amortiguando el avance global.
La contracción más pronunciada se produjo en el sector de explotación de minas y canteras, que se desplomó un 15.5%. La autoridad monetaria atribuyó esta caída a una menor extracción de oro metálico, un mineral estratégico dentro de la matriz exportadora del país. Asimismo, la industria manufacturera retrocedió un 4.0% ante la menor producción de textiles y arneses automotrices, aunque dicho descenso fue parcialmente compensado por la producción de cárnicos, alimentos y bebidas.
Otras áreas que cerraron en terreno negativo incluyen la pesca y acuicultura (-3.2%), administración pública y defensa (-3.0%) y la silvicultura y extracción de madera (-0.8%).
Perspectivas y metas macroeconómicas para el cierre de 2026
El balance del primer semestre ratifica la proyección macroeconómica trazada por las autoridades financieras del país centroamericano. La institución emisora mantiene su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para todo el 2026 en un rango de entre el 3.5% y el 4.5%.
En el plano de los precios, el Banco Central prevé que la inflación anual se mantenga controlada en un rango estimado de entre 2.5% y 3.5%. Estos resultados suceden al crecimiento del 4.9% alcanzado por la economía nicaragüense durante 2025, respaldando la estabilidad macroeconómica pese a los desafíos externos y la desaceleración puntual en la industria manufacturera y minera.
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