Puro Chocolate

Por Edgar Tijerino:

Primero aclaro: El título lo tomo prestado del compañero en Doble Play René Pineda, quien lo publicó en una de las revistas “En la Zona”, dedicada a la carrera de Román González. Ahora explico: Intento decir, que vi a Chocolate en estado puro, borrar del ring con una variedad de golpes enloquecedores y exhibiendo una superioridad con la brillantez del arco iris, al rival azteca Julio César Martínez, de admirable valentía y formidable resistencia, pero de incipiente tecnicismo.

“Eso sí, ganó experiencia” escuché decir post-pelea en la transmisión de ESPN. ¿Experiencia aguantando todo lo que le venía encima durante una noche entera?…Experiencia en percatarse que su agresividad es para menores exigencias; en que no podía volcarse como acostumbraba al rebotar sus intentos en una firme y oportuna defensa; experiencia para presentar su rostro en primera plana y hacer gestos, mientras le llovía fuego. No me vengan con eso que de una paliza monumental que te mantuvo inutilizado a lo largo de 12 asaltos, recorta tu salud y te envía de regreso a la escuela de boxeo, se obtiene una experiencia útil. Mientras transcurría el combate, Martínez se convencía que su poco aprendizaje no le era útil para nada, y eso decepciona.

Fue valiente sí, pero su valentía fue para recibir no para agredir, incumpliendo su propósito de ir a buscar el nocáut retando tempestades, como lo han hecho siempre los super-bravos. Haffey levantándose una y otra vez para hacerle frente a las bayonetas de Arguello, Frazier haciendo lo mismo en Kingston contra Foreman, o Marquez en pie de lucha retando a Pacquiao entre las mayores incomodidades. No, Martínez no hizo eso. Se replegó y llegó a familiarse con las cuerdas, hacia donde era empujado por el ataque desplegado por Román. Inteligentemente, el nica prefirió las combinaciones cortas, por no ser necesarias las largas para establecer un dominio agobiante, aprovechando el desmantelamiento de Martínez.

Señalar que Román está lento, es una tontería. Con 35 años, si Usain Bolt corre hoy o mañana los 100 metros olímpicos o mundiales, lo vamos a ver lento, naturalmente. Ni Alí pudo moverse con la agilidad de sus años jóvenes. Pero, pese a eso, son los adversarios de “Chocolatito” los que necesitan rapidez para poder esquivar su golpeo y conseguir espacios. Siempre en crecimiento, la sabiduría boxística de Román le permite -si lo obligan- a ensayar variantes, una enorme ventaja. Vimos eso hace un año contra “El Gallo”, quien cuando sonó la última campana se sintió derrotado, como puede comprobarse en las imágenes del video. Que su capacidad de destrucción se ha reducido, es obvio frente a rivales más pesados. Martínez subió al ring con unas 126 libras por lo menos, es decir en peso pluma, posiblemente más que Román.

Martínez, siempre fue calificado por todos -absolutamente todos- los que han seguido su carrera, como una seria amenaza para Román. Tan es así que la diferencia en las apuestas se fue estrechando. La llamada “nueva joya” del boxeo mexicano, no perdía desde su primer combate en el 2015 en cuatro asaltos, y es Campeón de Peso Mosca del CMB con 3 defensas exitosas y una suspensión frente a McWilliams Arroyo, a quien derribó dos veces, lo que no pudo hacer Román. Después de ver desaparecer su peligrosidad frente al abanico de recursos que tiene el nicaraguense, Martínez, de quien David Faitelson, cronista de sólida reputación dijo que no sería ninguna sorpresa que derrotara a Román, ha perdido brillo y valor en el mercado, por mucho que se diga que salió ganando aún perdiendo, como si la actuación registrada, no tuviera significado.

Por ahora, quedamos pendientes de poder ver su tercera batalla con “El Gallo”, algo así como en el viejo oeste, un duelo de Doc Holliday frente a Johnny Ringo, en el que parpadear, equivale a morir.